A pesar de las continuas luchas que han asolado la población a lo largo del tiempo, Porrera ha reconstruido una y otra vez sus edificios, conservando siempre su aspecto señorial y orgulloso. Las casas espaciosas y suntuosas, las calles, el río y los amplios portales, recuerdan su glorioso pasado.
El edificio más notable es la iglesia parroquial, dedicada a San Juan Evangelista, neoclásica, con elementos barrocos construida entre los años 1763 y 1771.
Finalmente no puede faltar, en la visita a Porrera, la ermita de San Antonio Abad de 1610, situado en la cima de una montaña, así como el recorrido por sus relojes de sol, que datan de entre los años 1840 y 1880, donde podemos encontrar gran variedad de piezas realmente interesantes, como el reloj vertical declinante, llamado reloj de tarde, difícil de encontrar en toda Catalunya.
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